Hola a todos, tras las ansiadas vacaciones volvemos a la carga.
Espero que hayáis tenido un verano tranquilo, lleno de buenos momentos y que vengáis con las pilas bien cargadas.
Normalmente no llevo mal la vuelta de las vacaciones, siempre hay cosas nuevas por hacer, proyectos que empezar y más tareas pendientes que las que puedo abarcar.
Este verano hemos ido a descansar unos días a Portugal, uno de mis lugares imprescindibles. Os invito a que recorramos gastronómicamente esta ciudad a la que siempre estoy deseando volver y en la que me siento como en casa.
Os dejo de un post anterior el enlace de mis otros lugares favoritos e indispensables en Lisboa.
Los nuevos que siempre se descubren en un nuevo viaje y alguno más escondido para perderos sin prisa, los vemos ahora.
Empezamos,

Lisboa
Uno de las excursiones recomendadas y que no puedes perderte, es la visita al Palacio Da Pena en Sintra, a pocos kilómetros de la capital.
Este palacio construido durante el siglo XIX, fue durante años la residencia de verano de la familia real portuguesa, es una mezcla de estilos arquitectónicos góticos y mudéjares y junto a su colorida fachada, el entorno, los jardines y la ubicación hacen de este palacio un lugar mágico.
El interior del Palacio muestra dependencias llenas de detalles decorativos de diferentes influencias y de riqueza arquitectónica que recrean la época de esplendor que vivió.
Una de las partes con más encanto para mí, es la cocina, que muestra una representación muy interesante, de los utensilios que se utilizaban en la época.
Al estar situado sobre una colina, posee unas vistas increíbles, y el riqueza de su vegetación esta allá por donde mires.
La visita al palacio puede llevarte buena parte del día, así que te recomiendo que madrugues para poder disfrutarlo sin prisa.
Los jardines son para no perdérselos, sencillos y encantadores. Está compuesto por varias zonas en las que encontrarás algún elementos que te sorprenderán. Pequeños lagos, senderos, ciento de árboles de diferentes especies, fuentes, nenúfares…
Para comer en Sintra, podemos ir a las Lojas do Picadeiro, una zona con varios locales de comida tradicional portuguesa, bien elaborada y a buen precio. Que deciros si tomáis bacalao, lo bordan.
Siguiendo la excursión y a media hora de Sintra en coche, llegamos a Cabo Da Roca, el punto más occidental de Europa. Sus acantilados, el faro y las playas que lo rodean hacen de este lugar un punto para no perderse.

Cabo Da Roca
Para comer nos acercaremos a Alcabideche, está a 15 minutos en coche, iremos disfrutando del paisaje por carreteras que van rodeando la costa.
El Restaurante Estrela da Serra es un lugar para repetir. Tomamos una cataplana buenísima. Es un plato típico del sur servido en un recipiente de cobre que lleva el mismo nombre, a base de marisco con patatas y acompañado con arroz.
El servicio es estupendo y la calidad y precio más que razonable.

Cataplana
Boa-Bao
Volvemos a la capital, Boa-Bao es un restaurante de comida asiática, en Largo Rafael Bordalo Pinheiro 30.
Entramos a la aventura y nos encanto. El local es acogedor y dispone de una pequeña terraza perfecta para el verano, el servicio estupendo, la relación calidad-precio buena y la comida riquísima.
Mi bebida preferida en verano es el té, ví que tenían Sakura, un té de cerezas, lo probé y me encantó, tanto que no puede resistir la tentación y me lo traje en la maleta.
Lo encontré en La Perola do Rossio, en la Praça Dom Pedro IV 105 y es té de cereja de Japao. Una delicia.
Volveré siempre que vaya a Lisboa.
Totalmente recomendable.

Té Sakura
Casa de Alentejo
En la zona de la Baixa, nos encontramos con la Casa de Alentejo, un palacete con mezcla de estilos arquitectónicos y con encanto al más puro estilo lisboeta. Merece la pena entrar, el patio interior, la escalinata, los salones con enormes ventanales, los mosaicos…
Fuimos a cenar, de noche es aún más mágico.
Cocina portuguesa tradicional, producto fresco y buena relación calidad-precio.
Landeau
Imprescindible, si te gusta el chocolate. Sin duda, una de las tartas más deliciosas que he probado. Una capa de bizcocho jugoso, con buen chocolate y el punto justo de azúcar, una capa de mousse cremosa, espolvoreada con cacao, de textura increíble.
El local sencillo, tranquilo y muy acogedor, sería un sitio al que iría todos los días a tomar café y tarta, hasta hartarme. Sinceramente, no se si lo conseguiría.
La porción de tarta 3,70€, el café 1€ y si quieres puedes llevarte la tarta a casa.
De buena gana me hubiera traído una tarta en la maleta, pero eso lo dejaré para otra ocasión.
Mercadillo Jardim do Principe Real
Los sábados ponen un mercadillo de artesanos y una zona en la que puedes comprar productos de cercanía. Frutas, quesos, panes, vinos, legumbres… Fuimos de cabeza, estos sitios son de no perdérselos.
Allí encontré ruibarbo y no me lo pensé dos veces, derecho a la maleta. En España no es fácil encontrarlo y el precio es bastante más elevado. El ruibarbo es una verdura con un sabor ácido y suave, normalmente se emplea para la elaboración de dulces. Yo la utilice para preparar mermelada, queda buenísima.
Marisquería Uma
Lo encontraras en la Rua dos Sapateiros 175. Entrar en este restaurante es como retroceder en el tiempo, típico local de antaño con las paredes cubiertas de azulejos, sillas castellanas y manteles de cuadros.
Lo importante y todo el mundo que va allí, es que aquí se viene a comer arroz caldoso con marisco, que es el único plato de la carta. Puedes añadir unas gotas de aceite con piri piri, si te gusta el picante.
Es preferible llegar pronto, de lo contrario siempre encontrarás gente esperando en la puerta.
Muy rico y buena relación calidad-precio.
Pollux
En este establecimiento podrás encontrar gran variedad de artículos de cocina y menaje del hogar.
En la última planta puedes disfrutar de la terraza y las estupendas vistas de la Baixa y Chiado. Es un sitio poco concurrido y podrás tomarte un café y algo de picar, pero ojo los precios son bastante más elevados que en la mayoría de los sitios de la zona.
L´eclair
Estas pequeñas delicias francesas son de enamorar al primer mordisco. Tienen varios puntos de venta en la ciudad, uno de ellos en el Mercado de la Ribeira y merece la pena probarlos.
De café, Paris-Brest, frambuesa, isla flotante, frutos rojos, caramelo, limón y bergamota … Los hubiera probado todos, una explosión de sabor.
Mercado da Ribeira
Un imprescindible para visitar. Espacio turístico y concurrido con grandes mesas para compartir. En el que podrás encontrar platos de distintas cocinas y donde disfrutarás de platos de algunos de los mejores cocineros de Lisboa, a precios mas que razonables.
Es un lugar muy socorrido, fue nuestra primera parada. Pedimos pulpo a lagareiro y un arroz de marisco con cilantro de Marlene Vieira, que estaba de mojar.
Si quieres rematar con algún postre lo tienes y si quieres llevarte una conserva, un vino o algo dulce también.
A vida portuguesa
Una de las tiendas más bonitas que puedes visitar es A vida portuguesa, está situada en Largo do Intendente Pina Manique 23.
Esta tienda llena de encanto, donde puedes encontrar artículos tradicionales fabricados en Portugal y que cuyos diseños te hacen viajar años atrás. Jabones, vajillas, mermeladas, cuadernos, juguetes y libros con diseño retro, artículos de limpieza con diseño vintage, colonias, textiles… Para llevárselo todo.
Desde la otra orilla
Si quieres ver una estupenda panorámica de la ciudad, tendrás que cruzar el puente 25 de abril que atraviesa el Tajo, en dirección al Santuario Nacional de Cristo Rey.
A 10 minutos en coche, fuimos a comer a la Tasquinha dos Ramos. Un sitio de comida tradicional, producto fresco, donde encontrarás poco turista, mucho lugareño y un precio increíble.
Panda cantina
Este sencillo restaurante se encuentra en la Rua da Prata 252.
A primera vista pasarías por delante sin verlo, pero ha sido uno de mis últimos descubrimientos y nos encanto.
Esta especializado en ramen. Puedes elegir entre cerdo, ternera o tofu y también el grado de picante. La pasta la hacen ellos mismos y la relación calidad-precio es estupenda.
Me encanto el helado de jengibre, muy recomendable.
By the wine
En la Rua das Flores 41, en la zona de Chiado, nos encontramos este local moderno y animado perfecto para una cena informal. Está especializado en vinos de la tierra, y donde podemos degustar conservas, quesos, pulpo, embutidos…
Y si algún vino te gusta, puedes comprarlo y llevártelo a casa.
Heladeria Grom
Uno de los helados más ricos que he probado. Si paseas por el centro de Lisboa, no te será difícil encontrarla y mi recomendación es que pruebes, los sabores naturales de sus helados te van a encantar.
Sabores como caramelo a la sal, yogur, limón, chocolate negro, chocolate y avellana, vainilla … y el helado de la casa.
Y tienen granita siciliana, de almendra, de limón y de fresa, nada empalagoso y tan sencillo como rico.

Granita de almendra
Confitaira
Siempre que vamos a Lisboa es una visita obligada, a Miguel le encantan las torradas (tostadas), dice que son las mejores de Lisboa. El lugar es un clásico imperdible, de 1829, la pastelería más antigua de Lisboa. Encontrarás los dulces más típicos del país y tiene fama de preparar el mejor bolo do rei (típico dulce navideño, similar a nuestro roscón de reyes)
Las preparan con mantequilla salada y las pasan por la plancha. Son enormes y os aseguro que con una torrada desayunan dos personas. Para acompañar un café portugués, bueno vayas donde vayas.
No me canso de repetirlo, deseando volver.